Luego del análisis introductorio al escenario político de cara a 2027 realizado durante la semana pasada, nos adentramos en cómo se irán construyendo estos grandes rompecabezas electorales en cada uno de los distritos de la provincia de Tierra del Fuego. La elección de la palabra rompecabezas no es casual: para lograr los objetivos deberán encastrar múltiples piezas en cada uno de los espacios para dar con esa “condición de victoria” que los estrategas políticos vislumbran en el futuro no tan lejano.
Así también, tanto para el oficialismo local como la oposición, la lógica de la organización política y el sistema electoral sin balotaje generará más de una jaqueca y obligará a construir consensos con espacios y nombres, por sobre todas las cosas, que quizás no sean del mayor agrado de las y los dirigentes ushuaienses.
Antes de entrar en el nombre por nombre, me gustaría dar mi breve opinión sobre la percepción del escenario en esta carrera que recién arranca por la intendencia capitalina. El oficialismo del Partido Justicialista, encabezado por su presidente en Tierra del Fuego Walter Vuoto, tiene su futuro atado a un condicional: la elección del candidato o candidata al máximo cargo de Ushuaia dependerá en gran parte de las aspiraciones políticas de su líder. Si Walter Vuoto decide permanecer por un cuarto mandato a cargo de la ciudad (recordemos que son dos previos a la modificación de la Carta Orgánica, uno en transcurso y este cuarto potencial) la cuenta política es más sencilla y la continuidad el gran ordenador.
El problema, o más bien desafío nuevo para este espacio político, vendría si el actual intendente cumple su sueño de buscar la gobernación y alcanzar el zenit político de su carrera: deberá designar una o un heredero. Resulta raro hablar de heredero/a, ungido/a o sucesor/a cuando Vuoto es bastante joven para el recorrido político que tiene: más aún en un espacio como el peronista que responde más a la lógica griega del “patricidio” político que a proyectos de sucesión ordenada. En clave más moderna “las nuevas canciones” no llegan a establecerse pidiendo permiso.
En esta novedosa situación que se le presenta al PJ ushuaiense o Vuotismo, no hay un nombre que se eleve por encima del resto de forma clara, y en gran medida, quién resulte ganador o ganadora necesitará de todas las otras figuras para continuar el proyecto político como condición necesaria. Hemos hablado de la actual legisladora, Victoria Vuoto, y el arma de doble filo que representa su apellido: que si bien le permitió establecerse políticamente en su arribo a la escena fueguina hoy podría generar resquemor de una preferencia por su vínculo fraterno con el conductor del proyecto. Aunque la legisladora se ha ganado a través de su labor parlamentaria ser más identificada como Victoria que como Vuoto, las apariencias de una boleta larga Vuoto-Vuoto son un detalle que seguramente se analizan en las unidades básicas de toda la ciudad.
Por otro lado, está la actual jefa de Gabinete Yésica Garay. Parte del riñón político del intendente y una rueda de auxilio de la gestión, ha transitado diversas posiciones tanto en el gabinete como en el Concejo Deliberante, adaptándose a lo que el proyecto requería de ella más que a sus propias ambiciones. Por último, dentro de los nombres que hoy figuran en agenda, aparece quizás el “tapado” el concejal Nicolás Pelloli. El hoy edil es un poco más que mesa chica: acompaña de la época en la que no había ni sillas. Durante las primeras gestiones a cargo de la comunicación y diálogo con los medios, en 2023 dio el “batacazo” metiéndose al Concejo Deliberante a pesar de ser el último en la lista a fuerza de militancia y recorrer la calle, ganándole la pulseada a dirigentes con más estructura política y recorrido en cargos electivos. Aunque falta mucho y quizás es el que corre desde atrás entre los tres, subestimarlo sería caer en el mismo error de su competencia por la banca del Concejo hace 3 años.
Mientras en el PJ el debate es cómo llevar adelante la continuidad del proyecto, sea eligiendo sucesor o revalidando la gestión de Walter Vuoto, la oposición presenta un escenario fragmentado, con una cuasi balcanización: hay al menos 8 nombres de interesados por competir distribuidos en múltiples partidos políticos. El escenario es tan sencillo de analizar como complejo de resolver de forma favorable, dado que si no se construye un frente común será una odisea tener aspiraciones reales por la intendencia.
Entre los nombres más fuertes figuran el del ex-intendente y actual legislador Federico Sciurano, quién últimamente ha reconectado con el espacio político de sus orígenes, la UCR, y ya cuenta con los diplomas necesarios para desafiar al oficialismo en una nueva contienda política. Sciurano, en este hipotético escenario que proponemos de un gran frente común, es quizás el nombre con más probabilidades: tiene la experiencia y un trato dialoguista que ha dejado demostrado en su paso por la Legislatura fueguina.
Hablando de partidos, La Libertad Avanza deberá esperar definiciones del armado nacional para seleccionar a un candidato o candidata, pero uno entendería que tanto la actual senadora y exconcejal Belén Monte de Oca como el titular de la ANSES UDAI de Ushuaia Mariano “Tano” De Luca son las figuras a considerar.
Dentro de la oposición del PJ disidente aparece la figura de Daiana Freiberger, quién representaría los intereses de Martín Pérez en un proyecto político provincial. La concejal es una de las acérrimas detractoras del oficialismo y ha ganado algo de visibilidad este último tiempo adoptando un esquema de reclamos en clave de “influencer” en las redes sociales.
Si hablamos de acérrimos detractores, el otro nombre es el concejal Valter Tavarone. El edil de Somos Fueguinos ya comenzó a medirse, y con la anuencia de “Chispita” Fadul, podría ser otra cara fuerte para enfrentar al PJ local.
Dentro de las nuevas construcciones políticas que se están dando en la provincia, aparece el PAR liderado por Gustavo Ventura. Si bien el empresario parece tener puesta la mira en la gobernación, viene sosteniendo una serie de reuniones con el sector privado de Ushuaia para proponer una figura de las Cámaras, Fundaciones o Asociaciones Civiles que lo acompañe en una boleta completa. No sería descabellado que este espacio en franco crecimiento, y de corte dialoguista, sea uno de los que lidere la iniciativa de un frente común acompañando a otro candidato y construyéndose desde el Concejo Deliberante.
Si mencionamos establecidos, y espacios en crecimiento, también debemos mencionar los que reaparecen en el ruedo político. Javier Branca. Aliado al Vuotismo, luego uno de sus opositores más duros y hasta con procesos judiciales mediante, el exconcejal confirmó su candidatura aunque no tiene definido el partido. Uno entendería que por su afinidad política, probablemente sea el máximo exponente de la izquierda local, conformando alguna alianza. Finalmente, el histórico Movimiento Popular Fueguino podría presentarse a la contienda por la intendencia, recordando que la actual vicegobernadora Mónica Urquiza siempre expresó interés por este cargo ejecutivo. No obstante, el MPF es un espacio asiduo a las internas y las definiciones llegarán desde las urnas. En una posdata aparece FORJA: el partido es de representación casi exclusiva en la ciudad de Río Grande y en gran parte su decisión de presentar candidato propio, apoyar a alguno como pudiese ser Sciurano u otro derivado de un acuerdo a nivel provincial, será quizás de las últimas definiciones políticas que se darán en la carrera por la intendencia de Ushuaia.
Seguramente con el correr de las semanas y meses otros nombres tomarán relevancia y comenzaremos a ver señales de los caminos que toman aquellos espacios con proceso de debate interno para impulsar un candidato único. Lo que parece evidente, al menos en esta instancia inicial, es que la oposición presenta múltiples frentes abiertos dividiendo en gran parte el voto de la vecina y vecino desencantado con la gestión actual. Su gran desafío, si la necesidad de un cambio político en el máximo cargo de la ciudad es superior a las ambiciones personales, será lograr que las y los más testarudos de la oposición comprendan una máxima que representa más a sus adversarios que a ellos: en la unidad está la fuerza.
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