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18/08 2026

El rector de la UNTDF describió las consecuencias del ajuste sobre universidades y organismos científicos. Alertó por investigadores que quedan fuera del sistema y remarcó que en Tierra del Fuego el impacto resulta especialmente profundo.

El reclamo realizado la semana pasada en distintos puntos del país volvió a colocar en primer plano la situación presupuestaria de las universidades nacionales y del sistema científico. La movilización reunió a instituciones que cuestionan las políticas del Gobierno nacional y advierten sobre las consecuencias que la reducción de recursos provoca en investigación, formación y producción de conocimiento.

El rector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Mariano Hermida, explicó en FM Centro que “el sistema científico tecnológico argentino viene teniendo un impacto y una crisis sustantiva”.

La convocatoria tuvo su epicentro en Buenos Aires y una expresión local organizada junto al Centro Austral de Investigaciones Científicas, especialmente ante “la discontinuidad de 379 becarios postdoctorales que no han podido ingresar a carrera como investigadores del sistema científico-tecnológico”.

El conflicto, planteó, excede la situación individual de quienes quedaron fuera del CONICET porque compromete equipos y líneas de investigación construidos durante años. En ese marco, describió que “este contexto en el que nos encontramos, deja afuera a una serie de investigadores e investigadoras del sistema científico tecnológico”, una situación que también repercute sobre las universidades al reducir sus capacidades de investigación.

Hermida atribuyó ese escenario a una política nacional más amplia: “Lo que estamos viendo con claridad es que el Ejecutivo Nacional está desfinanciando el sistema científico tecnológico, desfinanciando el sistema universitario”, y consideró que de esa manera se afecta “el principal eslabón para el desarrollo estratégico de la Argentina”.

En Tierra del Fuego, advirtió el rector, las consecuencias adquieren mayor dimensión debido al tamaño del entramado académico y científico. En ese aspecto, recordó que “nuestro ecosistema científico tecnológico es todavía más pequeño”, por lo que la pérdida de pocos investigadores puede comprometer directamente equipos completos y sus posibilidades de continuidad.

Esa fragilidad explica, según precisó finalmente Mariano Hermida, la necesidad de garantizar recursos estables: “Necesitamos la sostenibilidad, el financiamiento y necesitamos la producción de conocimiento”, particularmente en territorios alejados y estratégicos. Por eso, concluyó que el problema “no sólo le afecta a esos dos o tres becarios, sino que afecta a la producción y a la soberanía sobre las discusiones en el Atlántico Sur”.

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