La joven riograndense, en diálogo con Aire Libre FM, celebró haber finalizado una carrera que combinó durante años con el trabajo y su actividad artística. Había comenzado otros estudios fuera de la provincia, pero al regresar a Río Grande decidió reencontrarse con una vocación que la acompañaba desde niña. “Creo que lo que más cuesta es dar el primer paso; después, el resto va solo”, aseguró.
Apenas unas horas después de haber alcanzado una de las metas más importantes de su vida, Emilia Bonadies compartió la alegría de haberse recibido de profesora de Música, cerrando una etapa que estuvo atravesada por búsquedas, cambios, trabajo, experiencias artísticas y una vocación que, aunque por momentos quedó relegada, nunca desapareció.
“Es un alivio y una alegría haber podido concretar esta etapa”, expresó.
Su historia con la música había comenzado muchos años antes de pensarla como una profesión. Desde muy pequeña estudió flauta traversa y posteriormente pasó por el Polivalente de Arte. Sin embargo, en determinado momento comenzó a alejarse de ese camino.
Sus primeras elecciones académicas la llevaron hacia otros lugares.
“Mis estudios comenzaron por Psicología, nada que ver, y después Inglés”, recordó. Llegó a Córdoba para estudiar Traductorado de Inglés, pero la pandemia modificó sus planes y finalmente regresó a Río Grande.
Aun durante ese período, la intención de volver a conectarse con la música permanecía.
“Durante la pandemia seguía queriendo reconectarme con la música de algún modo y, una vez que volví a Río Grande, encontré esta oportunidad de poder estudiar el profesorado y dije: ‘Bueno, dale, vamos’”, contó.
Volver a la música para encontrar su camino
La decisión significó retomar una parte de su historia que durante algún tiempo había quedado en segundo plano.
“Siempre seguí con la música por otros lados, cantando con grupos o por mi parte, pero en los estudios había retrasado un poco este proyecto”, explicó.
Ese recorrido artístico continuó mientras cursaba la carrera.
Una de las experiencias que destacó especialmente fue su incorporación a El Vasco, agrupación con un repertorio principalmente vinculado al tango.
“Mi incorporación a ese grupo me hizo crecer un montón musicalmente, en términos de técnica, de canto y de conocimiento”, aseguró.
Para Bonadies significó además adentrarse en un género con el que hasta entonces no había tenido un contacto tan directo.
“El Vasco se dedica, o la mayoría de su repertorio es tango, un género con el que nunca me había relacionado tan directamente. Creo que eso me hizo crecer un montón y también aportó bastante a la carrera”, señaló.
De estudiar música a descubrir la docencia
Con el avance del profesorado comenzaron también las prácticas dentro de las instituciones educativas.
En 2022 realizó sus prácticas de nivel primario en la Escuela Nº 2, donde trabajó con un tercer grado después de atravesar una instancia previa de observaciones.
La carrera le permitió experimentar posteriormente la enseñanza en diferentes niveles educativos, hasta llegar a la última instancia que debía completar para recibirse: la residencia en Nivel Inicial.
Allí trabajó simultáneamente con salas de tres y cuatro años.
“Yo nunca había estado en Nivel Inicial. Entonces fue todo un proceso. Además de aplicar los conocimientos que había adquirido en la carrera, fue ir a aprender, más que aplicar mis conocimientos”, reflexionó.
Para la flamante profesora, las dificultades que aparecen durante las prácticas no necesariamente están relacionadas con la institución, sino con aquello que sucede cuando una planificación finalmente se encuentra con los chicos dentro del aula.
“Las barreras tienen más que ver con las propuestas que uno lleva a las clases, con la respuesta que obtiene de los chicos, cómo se llevan adelante y cómo las presento yo también”, explicó.
“Ellos también nos enseñan”
Esa experiencia le permitió incorporar otra mirada sobre la enseñanza de la música.
Bonadies destacó que actualmente la formación docente propone una construcción mucho más participativa del conocimiento, en la que los estudiantes dejan de ocupar un lugar meramente receptivo.
“Se está haciendo mucho hincapié en la construcción colectiva del conocimiento, en tomar los saberes previos de los niños y las niñas para dar las clases”, explicó.
Eso implica también modificar una propuesta cuando aquello que sucede dentro del aula muestra un camino diferente al originalmente planificado.
“Hay que tomar las recomendaciones y las respuestas de ellos para armar nuestras propias propuestas”, señaló.
Y resumió esa perspectiva con una idea central: “Tener en cuenta también lo que nos traen ellos, lo que nos enseñan y lo que aportan a nuestras propuestas”.
Probó otros caminos hasta elegir el suyo
Bonadies recordó que comenzó a estudiar Psicología, pero aproximadamente un año después comprendió que no era aquello que estaba buscando.
Después apareció el Inglés, mientras la música seguía presente.
“Fue todo un proceso”, reconoció.
Lejos de considerar aquellas experiencias como tiempo perdido, las entiende como parte del recorrido que necesitó atravesar para finalmente elegir.
“El inglés y la música siempre estuvieron presentes y fue todo un recorrido hasta llegar a este punto y darme cuenta de decidir, ¿no? Tomar la decisión de emprender este camino”, expresó.
Para Emilia, justamente allí puede estar una de las partes más difíciles de cualquier proyecto.
“Creo que lo que más cuesta es dar el primer paso. Después, el resto va solo”, aseguró.
Trabajar y estudiar al mismo tiempo
Hubo otra experiencia fundamental para confirmar su vocación docente: su ingreso como trabajadora al Bachillerato Popular.
“Cuando entré al bache a trabajar descubrí que me encantaba la docencia”, contó.
Ya había comenzado a experimentar esa sensación durante las prácticas del profesorado, pero trabajar dentro del bachillerato le permitió conocer otra realidad educativa.
Al tratarse de una propuesta perteneciente a la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA), el vínculo con los estudiantes presentaba características diferentes a las experiencias que había atravesado en los niveles Inicial y Primario.
“Son distintas experiencias y la verdad que ambas son muy enriquecedoras”, destacó.
Pero combinar el trabajo con una carrera también significó un esfuerzo adicional.
El profesorado está pensado para desarrollarse en cuatro años. Emilia terminó completándolo en cinco años y medio.
“Es un desafío poder combinar estudio con trabajo”, remarcó.
Una realidad que, según señaló, muchas veces no aparece cuando se observa únicamente el momento final en el que alguien recibe su título.
Detrás de ese logro hubo años de organizar horarios, trabajar, estudiar, realizar prácticas, sostener su actividad musical y continuar aun cuando el recorrido resultaba más largo de lo inicialmente previsto.
Finalmente, ese camino terminó encontrándola nuevamente en el lugar desde donde había partido muchos años atrás: la música.
Pero esta vez con una nueva herramienta y una nueva profesión.
Apenas unas horas después de terminar su residencia, Emilia Bonadies pudo decirlo finalmente: ya es profesora de Música.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:
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