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10/08 2026

Distribución de ingresos.

Un informe privado estimó que el ingreso mensual neto promedio alcanzó $2,8 millones durante el primer trimestre de 2026. La mayor parte de los hogares se concentra en los segmentos de menores ingresos, con impacto directo sobre el consumo.

El 78% de los hogares argentinos se encuentra por debajo del ingreso promedio nacional, según un informe de la Fundación Encuentro elaborado sobre la base de datos de la consultora W. El estudio ubicó en $2,8 millones mensuales netos el ingreso promedio durante el primer trimestre de 2026 y señaló una marcada concentración de los hogares en los segmentos de menores ingresos.

En el extremo superior, la clase alta representa el 5% de los hogares y requiere ingresos de al menos $7,5 millones mensuales. La clase media alta (C2) reúne al 17%, con un piso de $4 millones, mientras que la clase media baja alcanza al 26% y comienza en $2,2 millones.

El segmento D1, correspondiente a la clase baja superior no pobre, concentra al 31% de los hogares y tiene un ingreso mínimo de $1,4 millones. Por último, el 21% se encuentra en situación de pobreza, con ingresos de hasta $900.000 mensuales.

“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.

El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un encuentro de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste alcanza a los distintos niveles socioeconómicos, aunque con estrategias diferentes.

En los hogares de mayores ingresos, el ajuste se concentra en el control de gastos, la reducción del uso de determinados servicios y la revisión de costos fijos, como seguros y prepagas. También disminuyen las salidas, los recitales, los viajes y las suscripciones, mientras aumentan la búsqueda de ofertas y promociones y la preocupación por sostener la capacidad de ahorro.

En los sectores de ingresos medios, los recursos se destinan principalmente a cubrir necesidades básicas, como alimentación e impuestos, mientras se procura evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito. Los gastos considerados no esenciales y actividades recreativas quedan relegados, y las promociones pasan a ocupar un lugar habitual en las decisiones de compra.

En los hogares de menores ingresos, la situación implica mayores restricciones. Según el informe, las familias deben ajustar sus compras para llegar a fin de mes y recurren al endeudamiento para afrontar gastos imprevistos. En los sectores más vulnerables también se modifica la composición de la alimentación, con reemplazo de productos de mayor costo por alternativas más económicas.

“El consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía. La elección no responde únicamente a una cuestión de comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y concentrarse en una canasta más acotada”, señaló Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator.

Por su parte, la consultora Scentia estimó que, si la inflación mantiene su tendencia descendente y los salarios continúan recuperándose, el consumo masivo podría acompañar la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), aunque a un ritmo menor. La proyección ubica esa evolución en una banda de entre -1% y +1%.

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