La Cámara baja aprobó y giró al Senado la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que limita el financiamiento al Estado y fija como objetivo central preservar el valor de la moneda. La sesión también dejó una demostración de fuerza de la oposición en torno a la morosidad familiar y la emergencia en discapacidad.
La Cámara de Diputados aprobó este miércoles y giró al Senado la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), uno de los proyectos centrales del programa económico del Gobierno de Javier Milei.
La iniciativa obtuvo 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones y establece una modificación profunda en la relación entre el Banco Central y el Estado. El eje central es impedir que la autoridad monetaria vuelva a ser utilizada para financiar las necesidades fiscales del sector público.
El proyecto establece que la misión primaria del BCRA será preservar el valor de la moneda y prohíbe el financiamiento directo e indirecto del Tesoro nacional, las provincias y los municipios. También elimina los adelantos transitorios y limita la compra de títulos públicos en el mercado primario.
Para el Gobierno, la reforma busca convertir en una política de Estado el principio de no financiar el déficit mediante emisión monetaria y reforzar la independencia del Banco Central. El oficialismo sostiene que el cambio apunta a evitar que futuros gobiernos vuelvan a utilizar la entidad como fuente de financiamiento.
Durante el debate, el diputado fueguino Santiago Pauli, miembro informante del oficialismo, defendió la iniciativa y vinculó la reforma con el valor de los salarios, los ahorros y la capacidad de los argentinos de planificar.
La discusión estuvo acompañada por fuertes cruces políticos dentro del recinto. Uno de los momentos más tensos se produjo durante el tratamiento en particular, cuando oficialismo y oposición discutieron la modalidad de votación del proyecto. Finalmente, se impuso la propuesta oficialista de votar por capítulos y la reforma quedó aprobada y enviada al Senado.
Pero la jornada también dejó una señal política para el Gobierno. Los bloques opositores consiguieron 133 votos en dos pedidos de apartamiento del reglamento para tratar proyectos vinculados con el endeudamiento familiar y la prórroga de la emergencia en discapacidad. Aunque no alcanzaron los dos tercios necesarios para incorporar esos temas a la sesión, el número mostró que podrían reunir el quórum necesario para convocar a una futura sesión especial.
La oposición anunció, en ese sentido, una nueva convocatoria para el 9 de septiembre, con el objetivo de avanzar sobre el emplazamiento de las comisiones y forzar el tratamiento de esos proyectos.
El resultado deja así un doble escenario en Diputados: el oficialismo consiguió avanzar con una reforma económica estratégica para su programa, mientras la oposición mostró que puede reagruparse y construir una mayoría para instalar una agenda propia en el Congreso.
Ahora la discusión por la reforma del Banco Central continuará en el Senado, donde el Gobierno deberá volver a negociar apoyos para convertirla definitivamente en ley.
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