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01/08 2026

El biólogo del CADIC, Leonardo Saravia, en diálogo con Aire Libre FM, explicó que la depredación es un proceso esencial para el funcionamiento de los ecosistemas marinos y advirtió que el aumento de la temperatura del agua y la acidificación del océano están modificando el equilibrio entre las especies. Además, sostuvo que la pesca sostenible debe planificarse considerando toda la red ecológica y no únicamente la especie que se captura.

Las relaciones de depredación son el motor que mantiene en funcionamiento los ecosistemas marinos. Así lo explicó el biólogo del CADIC, Leonardo Saravia, al analizar cómo interactúan las especies del Canal Beagle y los desafíos que enfrenta la conservación frente al cambio climático.

«Siempre hay relaciones de depredación, porque todos nos mantenemos comiendo a otros. Si no hay depredación, no hay ecosistema, básicamente», afirmó.

El especialista explicó que la energía ingresa al ecosistema a través de las algas y microalgas, que captan la energía solar, y luego se transfiere al resto de las especies mediante la cadena alimentaria.

«La energía del sol entra por las algas y microalgas y va pasando por todas las especies que conocemos, hasta llegar, por ejemplo, a las ballenas o a las orcas.»

Aunque existen otras formas de interacción entre organismos, Saravia remarcó que la depredación sigue siendo el proceso central que sostiene el flujo de energía en la naturaleza.

El cambio climático modifica el equilibrio del ecosistema

El investigador advirtió que el aumento de la temperatura del agua y la acidificación del océano ya están alterando la dinámica de las comunidades marinas.

«Cuando cambia la temperatura, cambia el metabolismo de los organismos. Todas las especies están adaptadas a un determinado rango de temperatura. Si eso cambia, cambia también su comportamiento.»

Según explicó, algunas especies logran adaptarse mejor que otras.

«Hay especies que se ven beneficiadas y otras que se perjudican. Entonces el ecosistema empieza a reorganizarse.»

Respecto de la acidificación del océano, señaló que el proceso genera efectos similares.

«Hay especies que no están adaptadas a esas condiciones y se ven perjudicadas, mientras que otras pueden reproducirse mucho más y ocupar lugares que antes no tenían.»

Este fenómeno puede traducirse en una disminución de la biodiversidad.

«Eso puede llevar a una pérdida de biodiversidad, es decir, a una reducción en la cantidad de especies presentes en el ecosistema.»

Pesca sostenible con una mirada ecosistémica

Saravia sostuvo que uno de los principales desafíos para el manejo de los recursos pesqueros consiste en dejar de analizar únicamente la especie que se captura y comenzar a considerar todas las relaciones ecológicas que la rodean.

«Hoy, generalmente, cuando se maneja una pesquería se observa solamente qué pasa con la especie que se está pescando: si aumenta, disminuye o cómo responde a la presión de pesca.»

Sin embargo, afirmó que existe una estrategia más eficiente.

«Ese enfoque puede mejorarse aplicando un manejo ecosistémico, es decir, teniendo en cuenta toda la red de especies que interactúan con la población que se está explotando.»

El investigador concluyó que comprender esas relaciones permite tomar decisiones más acertadas para garantizar la conservación de los ecosistemas marinos y asegurar una pesca sostenible a largo plazo.

 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

🎙️ Aire Libre FM 96.3 Escuchá la entrevista completa:

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