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19/08 2026

Investigación sobre la infraestructura portuaria.

El presidente de la Federación de Cámaras de Turismo cuestionó el sumario anunciado por la ANPYN y sostuvo que las empresas cumplen con el pago de la tasa de uso frecuente, mientras que el mantenimiento de las instalaciones corresponde al puerto. También advirtió sobre las dificultades operativas que podría generar el estado del muelle de catamaranes ante el inicio de la temporada de cruceros.

Luego de que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) anunciara la apertura de un sumario administrativo para determinar las responsabilidades vinculadas con el deterioro del muelle de catamaranes, el empresario y presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, Ángel Brisighelli, cuestionó que las empresas turísticas usuarias de la infraestructura sean incluidas en la investigación.

Según explicó, la relación de las empresas con el puerto se limita al pago de la tasa de uso frecuente. “Nuestra responsabilidad en la relación que tenemos con el puerto es pagar todos los meses la tasa de uso frecuente”, afirmó.

Brisighelli sostuvo que el mantenimiento de las instalaciones portuarias corresponde a la administración del puerto y comparó la situación con una ruta concesionada: “El puerto nos cobra a nosotros el uso frecuente, pero es el que tiene que mantener su instalación portuaria. Si por eso nos cobra”.

En ese sentido, señaló que no existen convenios vigentes mediante los cuales las empresas turísticas se hayan comprometido a mantener la infraestructura portuaria. “Si quieren investigar el cumplimiento de los convenios de mantenimiento del puerto, lo pueden hacer. Lo bueno es que van a terminar rápido, porque no hay ninguno”, manifestó.

El empresario recordó además que desde el sector realizaron distintas propuestas para colaborar con el mantenimiento y que, en determinadas ocasiones, las empresas debieron afrontar reparaciones para poder continuar con sus operaciones. Como ejemplo, mencionó los trabajos realizados luego de una tormenta registrada en agosto de 2012 y la compra de cableado para una instalación eléctrica cuando las empresas fueron trasladadas a otro sector del puerto.

“Que muchas veces salgamos a cubrir deficiencias o problemas serios, es historia de todos los días. Pero de ahí, a que la empresa tuviera un convenio para hacerse cargo del puerto… de ninguna manera”, afirmó.

Otro de los aspectos cuestionados por Brisighelli fue la decisión de analizar la cantidad de pasajeros declarada por las empresas. Consideró que esa medida genera una sospecha injustificada sobre la actividad del sector y negó que existan irregularidades en las declaraciones.

“A la tasa la paga el pasajero, la cobra la empresa y se la paga al puerto”, explicó. En ese sentido, señaló que la cantidad de pasajeros transportados queda registrada en los libros de zarpes y en los controles de Prefectura, ya que los barcos deben informar por radio la cantidad de personas a bordo al momento de salir del puerto.

Brisighelli también cuestionó el servicio que reciben los pasajeros a cambio de la tasa y planteó interrogantes sobre el destino de esos recursos. “Son 5 mil pesos que, además, paga el pasajero al que después no le limpian la nieve para que pueda subir. La pregunta es ¿qué hace el puerto con la plata que le cobra al pasajero?, ¿cuál es el servicio que le da?, ¿por qué le está cobrando?”, expresó.

Respecto de los antecedentes de la infraestructura, reiteró que la primera parte del muelle de catamaranes fue construida antes de la provincialización y que, según sostuvo, posteriormente no se establecieron convenios que trasladaran a las empresas la responsabilidad sobre su mantenimiento.

PREOCUPACIÓN POR LA TEMPORADA DE CRUCEROS

La investigación anunciada por la ANPYN se produce mientras el sector turístico mantiene preocupación por el estado del muelle y por la falta de definiciones sobre su funcionamiento durante la próxima temporada de cruceros.

Brisighelli estimó que las dificultades podrían comenzar a mediados de octubre, cuando los catamaranes deban abandonar el lugar donde actualmente se encuentran amarrados. “Nadie sabe dónde vamos a operar”, señaló, y mencionó como parte de las tareas previstas el retiro del dique hundido de la Armada y la posterior reparación de los daños en la infraestructura.

El empresario advirtió además sobre las condiciones de seguridad que implicaría concentrar entre 200 y 300 pasajeros en el espigón principal, en una zona de acceso restringido y con circulación de vehículos y embarcaciones.

También describió el estado actual de la punta del muelle y sostuvo que la estructura presenta daños que impiden su funcionamiento. Como alternativa, planteó reducir la extensión del muelle y reemplazar las columnas deterioradas por nuevas estructuras, una propuesta que, según indicó, el sector presentó en mayo.

“Son cosas que llevan tiempo. No se hacen de un día para otro”, afirmó.

Por último, Brisighelli atribuyó el deterioro de la infraestructura a un proceso prolongado y diferenció esa situación de las responsabilidades de la actual intervención portuaria. “El estado general del muelle de catamaranes es un problema de 20 años de falta de mantenimiento y de una política de desinversión de estructura portuaria”, sostuvo.

En ese marco, consideró que la actual administración no es responsable del origen del deterioro, pero sí debe definir una solución antes del inicio de la temporada de cruceros. “No son responsables del problema, pero sí de la falta de solución”, concluyó.

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