El secretario general del SUTCAPRA, Raúl Bombares, aseguró en diálogo con AIRE LIBRE FM que las vacaciones de invierno generaron una importante recuperación de la actividad en los locales bailables de Río Grande, aunque advirtió que el sector continúa afectado por la crisis económica y el crecimiento de las fiestas clandestinas.
Bombares explicó que el regreso de estudiantes que cursan sus carreras fuera de la provincia, sumado al receso invernal de muchos trabajadores, permitió que durante los últimos fines de semana aumentara considerablemente la concurrencia a los boliches.
«Ha mejorado muchísimo el trabajo para las empresas de la noche. Veníamos con una caída de alrededor del 50% en la cantidad de personas y también del consumo», señaló.
Sin embargo, consideró que este repunte podría ser transitorio y sostuvo que la situación económica continúa condicionando la actividad.
La crisis redujo el movimiento nocturno
El dirigente gremial atribuyó la baja registrada durante 2025 y lo que va de 2026 a la pérdida del poder adquisitivo. Indicó que la prioridad de muchas familias ya no es destinar dinero al entretenimiento, sino cubrir necesidades básicas, una situación que también impacta en restaurantes y comercios en general.
En ese contexto, recordó que uno de los boliches más importantes de Río Grande cerró sus puertas debido a la caída de la actividad y al incremento de los costos fijos, especialmente los alquileres.
«Hoy sostener un boliche pagando alquiler es prácticamente imposible», afirmó.
También señaló que muchas personas optan por reunirse en viviendas particulares en lugar de concurrir a locales habilitados, mientras que el costo de una entrada, que ronda los 10.000 pesos, desalienta aún más la asistencia cuando se organizan espectáculos o presentaciones especiales.
Preocupación por las fiestas clandestinas
Bombares volvió a manifestar su preocupación por el crecimiento de las fiestas clandestinas, una problemática que el gremio viene denunciando desde hace años.
Reveló que durante el último fin de semana detectaron cuatro eventos ilegales, uno de ellos con aproximadamente 700 personas. Según explicó, estos encuentros atraen público porque ofrecen entradas y bebidas a menor precio, aunque funcionan sin controles de seguridad, sin habilitación y sin personal capacitado.
«Lo más preocupante es que no cuentan con condiciones mínimas de seguridad, ni edilicias ni de recursos humanos. Si ocurre un incendio o una emergencia, las consecuencias pueden ser muy graves», advirtió.
Finalmente, lamentó que las denuncias realizadas por el sindicato, tanto públicas como formales, no hayan logrado frenar la proliferación de estos eventos, e insistió en la necesidad de reforzar los controles para proteger a quienes asisten a este tipo de reuniones. —
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