En menos de cuatro meses Gastón Cáceres fue aprehendido en cuatro procedimientos similares.
El sujeto de 32 años, volvió a ser sorprendido por la Policía mientras intentaba sustraer objetos del interior de un vehículo estacionado, con puertas sin llave. Vez tras vez es detenido, recupera la libertad y, pocos días después, vuelve a ser sorprendido robando. Y el ciclo vuelve a empezar.
Personal policial de la Comisaría 1era toma huellas digitales de uno de los vehículos intervenidos por Gastón Cáceres y de cuyo interior sustrajo un bolso con ropa y elementos deportivos, que no pudieron ser recuperados.
Para Gastón Cáceres recorrer las calles durante la madrugada parece haberse convertido en una rutina. No busca romper vidrios ni forzar cerraduras.
Simplemente camina entre los vehículos estacionados, prueba uno por uno los picaportes y aprovecha aquellos que sus propietarios dejaron descuidadamente sin llave para apoderarse de cualquier elemento de valor que encuentre en el interior.
Es obvio que la modalidad no es nueva ni tampoco el protagonista, ya que Cáceres volvió a dejar esto en evidencia el sábado 18 de julio, cuando efectivos policiales lo sorprendieron en plena maniobra.
Personal de la Comisaría 1era que realizaba tareas de prevención lo encontró revisando el interior de un Volkswagen Gol estacionado sobre calle 12 de Octubre, entre las calles Karukinká y Fitz Roy. El hombre fue aprehendido en flagrancia por tentativa de hurto.
La detención del sábado volvió a colocar a Cáceres en el centro de una serie de investigaciones por hechos prácticamente idénticos, como por ejemplo el registrado durante la madrugada del 7 de julio.
En esa oportunidad, un vecino alertó a la Policía sobre un hombre que intentaba abrir vehículos estacionados en la esquina de Concejal Rubinos del Río y Pastor Lawrence.
Cuando llegaron efectivos de la Comisaría Segunda encontraron a un individuo dentro de un Volkswagen Gol Trend. Al advertir la presencia policial, el sujeto escapó corriendo, aunque fue interceptado a pocas cuadras, en calle Lucas Bridges. Era nuevamente Gastón Cáceres. En esa ocasión volvió a ser imputado por tentativa de hurto en flagrancia.
Ese procedimiento ocurrió apenas tres días después de haber sido notificado de sus derechos y garantías procesales por otro hecho cometido mediante exactamente la misma modalidad.
En ese caso el propietario de un Fiat Palio denunció el robo de un bolso con ropa y elementos deportivos que había dejado dentro del automóvil. El análisis de cámaras de seguridad permitió observar a Cáceres alejándose del lugar con el bolso sustraído.
Con esa evidencia, el Juzgado ordenó su localización y requisa. Durante el procedimiento fue recuperado el bolso, aunque ya sin los objetos que contenía, que presuntamente habían sido vendidos o descartados. Una vez más, luego de ser notificado de sus derechos procesales recuperó la libertad. Y tres días más tarde volvió a ser detenido.
Pero la secuencia había comenzado varios meses antes: durante la madrugada del 26 de marzo, alrededor de la una, vecinos alertaron sobre un hombre que recorría vehículos estacionados sobre calle Gobernador Paz al 1600.
La intervención policial permitió establecer que Cáceres había encontrado abiertos una Ford Ecosport y un Volkswagen Polo, de cuyos interiores sustrajo distintos elementos posteriormente denunciados por una de las propietarias. También en aquella ocasión fue identificado como el autor del ilícito.
El proceder del reincidente delincuente muestra con toda claridad la acción ineficaz del Estado ante una persona que no encuentra disuasión en el traslado a una dependencia policial por algunas horas y la presión sobre la almohadilla de toma de huellas digitales, una y otra vez, como única molestia. Y exhibe la realidad cruda de algunos hombres en situación de calle – ignorándose si es el caso de Cáceres – que intentan en la reducción de un par de lentes o una campera olvidada en el asiento trasero de algún auto, el acceso a algo de comida para mitigar el hambre.
Related