Es el segundo episodio similar en 30 días.
Raúl Ignacio Lizárraga, condenado por delitos de índole sexual, debía regresar desde Río Grande al Servicio Penitenciario de Ushuaia tras una salida extraordinaria autorizada por el Juzgado de Ejecución. Al no ser hallado en el domicilio informado, se activó un operativo de búsqueda que horas después concluyó con su localización. Ahora se investiga si incumplió las condiciones del beneficio o si existió un error durante el procedimiento.
Interno Raúl Ignacio Lizárraga, 57 años de edad.
El pedido de paradero emitido durante el fin de semana para localizar al interno Raúl Ignacio Lizárraga dejó al descubierto un episodio que ahora es materia de investigación y que, además, tiene un antecedente muy reciente.
Lizárraga, de 57 años, cumple una condena por delitos de índole sexual en el Servicio Penitenciario Provincial de Ushuaia. En el marco de una salida extraordinaria autorizada por el Juzgado de Ejecución, a cargo del juez Manuel Isidoro López, había sido trasladado hasta Río Grande para permanecer el fin de semana en el domicilio de su madre.
El inconveniente surgió cuando, el domingo por la tarde, personal penitenciario concurrió a buscarlo para trasladarlo nuevamente a Ushuaia y no logró ubicarlo en el lugar autorizado.
Ante esa situación, la Policía Provincial difundió un pedido de colaboración para dar con su paradero, advirtiendo que el interno no se encontraba en el domicilio donde debía permanecer por disposición judicial.
La búsqueda se extendió durante varias horas hasta que, cerca de la medianoche, Lizárraga fue encontrado en otra vivienda ubicada dentro del mismo predio y trasladado nuevamente al establecimiento penitenciario.
A partir de lo ocurrido, el Juzgado de Ejecución deberá determinar si el interno incumplió las condiciones impuestas para la salida extraordinaria o si, por el contrario, existió un error del personal penitenciario al momento de verificar su presencia, teniendo en cuenta que el predio cuenta con varias viviendas.
UN ANTECEDENTE RECIENTE
El episodio no fue un hecho aislado.
Hace poco más de un mes, otro interno alojado en la Alcaidía de Ushuaia, David Pereira Yedro, también fue intensamente buscado luego de no regresar en el horario previsto tras una salida extraordinaria otorgada por el mismo juzgado.
En esa oportunidad, el hombre —detenido en una causa por amenazas y lesiones— debía reintegrarse al establecimiento penitenciario el domingo 7 de junio, luego de haber permanecido fuera de la unidad desde el viernes anterior.
Al no presentarse, efectivos policiales y penitenciarios realizaron averiguaciones en domicilios de familiares y otros lugares que frecuentaba habitualmente. Como los procedimientos no dieron resultado, se emitió un pedido público de localización.
Horas más tarde, Pereira Yedro fue hallado y reincorporado a la unidad penitenciaria.
De esta manera, en poco más de un mes se registraron dos pedidos de paradero de internos que se encontraban usufructuando salidas extraordinarias autorizadas por el Juzgado de Ejecución de Ushuaia, aunque en ambos casos las personas fueron finalmente localizadas y reingresadas al Servicio Penitenciario Provincial.
El caso reavivó las críticas que desde hace tiempo generan las salidas extraordinarias concedidas por el Juzgado de Ejecución de Ushuaia, a cargo de Manuel Isidoro López. En más de una oportunidad, esos beneficios alcanzaron a condenados por delitos sexuales y otros hechos de gravedad, decisiones que fueron objeto de debate público.
Interno David Pereira Yedro.
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