Polémico procedimiento pone bajo la lupa los protocolos referidos a intervenciones en la vía pública.
Un procedimiento policial destinado a controlar el insólito modo en que festejaba el triunfo de la Selección un joven de Ushuaia, terminó incrementando el riesgo. El caballo que montaba fue golpeado con la tonfa reglamentaria, provocando que escapara despavorido desde el centro de Ushuaia hasta resbalar sobre el hielo y caer, en avenida Alem
Una insólita secuencia registrada durante los festejos por la victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra, en Ushuaia, volvió a abrir interrogantes sobre los procedimientos policiales aplicados en situaciones que involucran animales en la vía pública.
El episodio tuvo como protagonista a Kevin Miranda Brunt, de 33 años, quien decidió sumarse a las celebraciones montado a caballo, al que engalanó con una bandera argentina.
Tras recorrer distintos puntos del centro de Ushuaia, incluida la Plaza Islas Malvinas, llegó hasta un comercio ubicado sobre la calle San Martín, entre las calles Godoy y Rivadavia, donde protagonizó un altercado con varias personas a las que golpeó con un rebenque. El incidente quedó registrado en un video luego subido a las redes sociales en el que también se lo ve consumiendo cerveza y siendo blanco de golpes propinados con un palo de escoba.
Advertido personal policial de la Comisaría Primera, se dirigió hasta el lugar un patrullero con dos uniformados.
Sin embargo, la intervención tomó un rumbo inesperado.
Las imágenes registradas por testigos muestran que, en lugar de procurar controlar la situación instando al jinete a descender del caballo, uno de los efectivos comenzó a agitar una tonfa frente al animal y, segundos después, le aplicó un golpe sobre el anca izquierda.
La reacción del equino fue inmediata.
Lógicamente espantado, el caballo emprendió una veloz carrera por la calle Rivadavia con Miranda Brunt aún montado sobre su lomo, incrementando el riesgo para el propio jinete, para el animal y para las numerosas personas que, a esa hora, continuaban desplazándose a pie y en vehículos por el centro de la ciudad.
A toda carrera la despavorida bestia se dirigió cuesta arriba hacia la intersección con Deloqui, donde, por fortuna, no circulaba ningún automóvil en ese momento. De haberse producido ese cruce, la situación podría haber derivado en un siniestro de consecuencias imprevisibles.
La persecución continuó peligrosamente por tres cuadras más hacia arriba, hasta Magallanes y luego por la avenida Alem, donde, según informó la Policía, el caballo resbaló sobre el hielo y se precipitó al suelo junto a su jinete.
Fue entonces cuando Miranda Brunt fue reducido y aprehendido.
LA VERSIÓN OFICIAL
De acuerdo con el parte oficial, Miranda Brunt volvió a mostrarse violento durante la aprehensión, motivo por el cual fue detenido por el delito de atentado y resistencia a la autoridad en flagrancia, trasladado a la dependencia policial y puesto a disposición del Juzgado de feria.
El pobre animal, en tanto, fue posteriormente entregado a un familiar de Miranda Brunt.
UN PROCEDIMIENTO QUE MERECE REVISIÓN
Más allá de la conducta temeraria e imprudente del jinete, la secuencia registrada en video plantea interrogantes acerca del procedimiento empleado por el Estado, a través de la Policía, a la hora de intervenir en una situación que representaba un serio riesgo para la integridad no solo de los directos involucrados sino de una gran cantidad de gente que se había volcado a las calles por el triunfo de la Selección.
La maniobra violenta de uno de los dos policías que debían hacer cesar el riesgo, terminó provocando que el caballo escapara desbocado por las calles de Ushuaia, en una situación en la que corrió peligro el propio animal, su jinete y terceros, con derivaciones que pudieron haber sido inclusive fatales.
En una ciudad donde no es inusual ver personas a caballo en determinados sectores urbanos y periurbanos, el episodio invita a reflexionar sobre la necesidad de contar con protocolos específicos para este tipo de intervenciones y de reforzar la capacitación del personal policial. La propia Policía de Tierra del Fuego dispone de una División de Caballería, cuya experiencia podría resultar valiosa para establecer procedimientos orientados a reducir riesgos y preservar tanto la seguridad pública como el bienestar animal.
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