En diálogo con Aire Libre FM, una extrabajadora de Carrefour Ushuaia denunció haber sido víctima de violencia de género, hostigamiento y acoso laboral dentro de la empresa. Aseguró que intentó resolver la situación a través del sindicato y de Recursos Humanos, pero afirmó que nunca se activaron protocolos de protección y que, tras denunciar los hechos, fue despedida sin causa luego de 20 años de trabajo.
Una ex empleada de Carrefour Ushuaia hizo públicas graves denuncias por presuntos episodios de violencia de género, hostigamiento y acoso laboral sufridos durante su desempeño en la empresa. Según relató, durante meses buscó resolver la situación por las vías internas, pero sostiene que nunca obtuvo respuestas y que finalmente fue desvinculada.
En diálogo con Aire Libre FM, la mujer afirmó que antes de recurrir públicamente al caso intentó que el conflicto se resolviera dentro de la empresa y con la intervención del sindicato.
«Yo hablé con el secretario general del sindicato, Pablo García; con Gabriel de la Vega y con Luis Zaguero. Después de 20 años afiliada, siempre intenté que mediaran para no llegar a esta situación, porque yo no quería perder mi trabajo», expresó.
Según su testimonio, los hechos fueron escalando hasta convertirse en episodios de violencia verbal y situaciones intimidatorias protagonizadas por varios hombres.
«Lo último ya fue demasiado. Hubo violencia verbal y prácticamente física. Yo no me podía defender frente a dos o tres hombres que me violentaban», aseguró.
La exempleada sostuvo que solicitó a la empresa la aplicación de un protocolo de violencia de género, pero afirma que nunca se implementó.
«Llamé a Recursos Humanos en Buenos Aires y pedí que activaran el protocolo, como tienen todas las empresas. Me dijeron que la denuncia debía enviarse a Francia y nunca más se comunicaron conmigo. Pasaron tres meses sin que nadie me llamara para preguntarme cómo estaba», relató.
Indicó que, cuando regresó a trabajar, la primera propuesta que recibió fue negociar su salida.
«En vez de preguntarme cómo me sentía o cómo podía reincorporarme, prácticamente me quisieron obligar a arreglar para que me fuera de la empresa. Yo les dije que no era el momento», afirmó.
La mujer también cuestionó la actuación de la conducción local de la empresa y aseguró que existía un clima de temor entre trabajadores y mandos medios.
«Todo el mundo sabía lo que yo vivía, pero nadie quería salir de testigo porque tenían miedo de perder el trabajo», sostuvo.
Respecto del desenlace del conflicto, aseguró que la empresa optó por despedirla sin sancionar a quienes denunció.
«Me echaron sin causa. Yo denuncié para poder seguir trabajando dignamente, no para irme. La persona que me violentó reconoció en su declaración lo que había pasado y, sin embargo, nunca fue sancionada», manifestó.
También afirmó que el hostigamiento se extendió durante un largo período.
«Me subían fotos, me exponían dentro del local y hubo un hostigamiento constante. Me cansé de que nada cambiara. Hay un grupo de personas que hostiga a los empleados hasta que se van. Como conmigo no lo lograban, decidieron despedirme y pagarme», denunció.
Finalmente, aseguró que la situación tuvo un fuerte impacto en su salud y en su vida personal.
«Todo esto afectó mi salud mental y a mi familia. Ahora me toca reconstruirme fuera de la empresa, pero sentí que en lugar de proteger a la víctima, decidieron proteger a quienes ejercían la violencia», concluyó.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
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