La crisis industrial sigue profundizándose en Tierra del Fuego.
Los datos oficiales muestran una caída del 33% del empleo industrial respecto de junio de 2025. El sector textil aparece como el más afectado, mientras que la electrónica también registra una fuerte retracción. La menor demanda, las compras en el exterior y las políticas nacionales contribuyen al crítico escenario.
La crisis que atraviesa el régimen industrial fueguino continúa reflejándose con fuerza en el empleo. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Industria y Promoción Económica de la provincia, en los últimos doce meses se perdieron cerca de 3.000 puestos de trabajo, lo que representa una caída cercana al 33% respecto de junio de 2025.
El retroceso impacta sobre prácticamente toda la actividad manufacturera, aunque el sector textil concentra hoy la situación más crítica. Mientras hace poco tiempo empleaba alrededor de 500 trabajadores, actualmente mantiene apenas unos 170, lo que evidencia un fuerte proceso de reducción de personal.
La industria electrónica, históricamente el principal motor del subrégimen de promoción, tampoco escapó al deterioro. Según los datos oficiales, pasó de aproximadamente 6.500 trabajadores a unos 5.500, en un contexto marcado por la caída del consumo interno, el sobrestock acumulado por las empresas y un cambio en los hábitos de compra, con un crecimiento sostenido de las adquisiciones realizadas por canales digitales y proveedores del exterior.
A ese escenario se suma un dato que preocupa especialmente al sector fabril: el próximo vencimiento de las medidas antidumping que protegen la producción nacional de aires acondicionados frente a las importaciones provenientes de China. Las cámaras empresariales ya anticiparon que impulsarán gestiones ante el Gobierno nacional para intentar mantener esa protección, al considerar que competir con productos importados en igualdad de condiciones resultaría extremadamente difícil para la producción fueguina.
En cuanto al mercado interno, las expectativas generadas por el Mundial de Fútbol tampoco lograron traducirse en el repunte esperado para la venta de televisores. Desde el sector sostienen que el consumo permanece retraído y que las familias priorizan gastos considerados esenciales antes que la renovación de electrodomésticos.
Alejandra Man, secretaria de Industria y Promoción Económica de Tierra del Fuego, consideró que “esto tiene que ver con la cuestión coyuntural que atraviesa el país y con la baja del consumo. Y también, con nuevos hábitos de consumo, porque si bien se consume menos, se consume distinto. No por los medios tradicionales, ni de la manera que conocíamos, sino por canales de distribución digitales y con compras en el exterior”.
La situación mantiene en permanente contacto a empresas, sindicatos y autoridades provinciales, en un intento por sostener el empleo formal y evitar nuevas desvinculaciones.
Sin embargo, la falta de definiciones sobre la política industrial nacional y la continuidad de la apertura comercial mantienen un elevado nivel de incertidumbre sobre la evolución del sector durante los próximos meses.
Una crisis que trasciende las estadísticas
La pérdida de casi 3.000 puestos de trabajo no sólo refleja el deterioro de uno de los principales motores económicos de Tierra del Fuego. También impacta directamente sobre cientos de familias cuya economía depende de la actividad fabril y que, en numerosos casos, se vieron obligadas a abandonar la provincia o a reconfigurar por completo su proyecto de vida.
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