Aunque el aumento mensual fue el más bajo del año, la canasta de alimentos en Tierra del Fuego sigue mostrando fuertes contrastes entre subas puntuales y bajas estacionales que no compensan el gasto cotidiano.
La inflación en alimentos y bebidas en supermercados de Tierra del Fuego mostró en abril una desaceleración respecto de los meses anteriores, pero sin traducirse necesariamente en un alivio concreto en el consumo diario.
El relevamiento de precios registró una suba promedio del 1,9%, el valor más bajo en lo que va de 2026. Aun así, la canasta básica continúa mostrando un comportamiento dispar, con aumentos concentrados en productos específicos y bajas acotadas en frescos.
Subas que siguen presionando
Aunque el índice general se moderó, algunos rubros continúan por encima del promedio. Azúcar, dulces, chocolates y golosinas lideraron las subas con 4,2%, seguidos por aguas minerales, gaseosas y jugos con 3,7%.
También se ubicaron por encima del promedio el café, té, yerba y cacao y otros alimentos, ambos con aumentos del 2,6%. Se trata de productos de consumo habitual que sostienen presión sobre el gasto mensual de los hogares.
Frescos con comportamiento irregular
En contraste, frutas (+0,7%) y verduras, tubérculos y legumbres (+0,6%) mostraron variaciones muy bajas, con algunas caídas puntuales en productos como pera, lechuga, pomelo y brócoli.
Ese comportamiento responde en parte a factores estacionales, aunque no compensa las subas registradas en otros rubros de la canasta.
Fuertes saltos en productos puntuales
Dentro de la canasta, algunos productos tuvieron variaciones marcadas. El queso en sus distintas variedades registró la mayor suba con 25,5%, seguido por naranja y pescados como brótola o lenguado.
En el otro extremo, se observaron bajas en la pera (-15%), lechuga (-12,1%) y pomelo (-6%), junto con otros productos frescos y preparados.
Un alivio relativo en una canasta cara
La desaceleración del índice general no modifica el contexto de fondo: el nivel de precios en Tierra del Fuego sigue siendo elevado y sensible a variaciones puntuales. La baja mensual aparece más como una pausa que como un cambio de tendencia.
En ese escenario, el consumo continúa condicionado por una canasta donde conviven aumentos fuertes y bajas aisladas que no necesariamente se traducen en alivio real en el bolsillo.
Fuente: FINNOVA – Relevamiento de Precios.
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