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21/04 2026

La multiplicación de alertas en escuelas reabre el debate sobre las causas del fenómeno. Un especialista señala la influencia de entornos digitales, dinámicas familiares complejas y la falta de herramientas del mundo adulto.

 

El especialista en ciudadanía digital Leonardo Perdomo analizó la reciente ola de amenazas anónimas en escuelas de todo el país y planteó que se trata de un fenómeno complejo, atravesado por factores familiares, sociales y tecnológicos.

 

Durante una entrevista en radio Aire Libre, sostuvo que “no creo que haya una respuesta tajante, una respuesta definitiva, no es tan fácil de explicar el fenómeno”, aunque remarcó que en las últimas horas “en San Isidro se recibieron 600 denuncias por este mismo tema”. Frente a este escenario, se preguntó: “¿es una broma pesada o es una epidemia de angustia?”.

 

Perdomo señaló que muchos casos responden a una lógica de imitación y búsqueda de atención: “Se están copiando del modelo, están queriendo llamar la atención”. En ese marco, vinculó estos comportamientos con contextos familiares vulnerables: “los informes hablan de una dinámica familiar un poco compleja”, lo que implica factores de riesgo muy elevados.

 

A su vez, advirtió sobre la influencia de comunidades digitales: “Se está investigando acerca de una de las comunidades en Internet que se llama The Crime Community”, donde “estas comunidades existen, realizan masacres en las escuelas, estimulan a que los chicos las pudieran llegar a hacer”. En ese sentido, explicó que el adolescente “no tiene el cerebro totalmente finalizado de madurar”, por lo que “no son conscientes del todo de lo que están haciendo”.

 

El especialista también remarcó la dificultad de detección previa: “Nadie logró identificar que hubiera algún indicio de nada”, lo que refuerza la complejidad del problema. Para Perdomo, el trasfondo incluye una pérdida de vínculos en el mundo adulto: “Los adolescentes siguen necesitando la atención, siguen pidiendo que los miremos a los ojos”.

 

En esa línea, enfatizó el rol de la comunicación como factor de prevención, aunque reconoció que “no tenemos las herramientas” para acompañar a los jóvenes en entornos digitales. Además, señaló que las plataformas están diseñadas bajo una “economía de atención” que fomenta la conexión permanente.

 

Finalmente, consideró que las medidas restrictivas pueden ser útiles, pero insuficientes si no se complementan con educación. Advirtió que es necesario “educar al mundo adulto” en tanto la problemática requiere un abordaje integral que combine contención, formación y responsabilidad compartida.

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